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Cómo aprender en la era de la IA
Cómo aprender en la era de la IA

A finales del año pasado estudié un curso de automatización en HR donde aprendí herramientas que poco tiempo antes ni siquiera conocía: Glide, Make y Airtable. Pequeños sistemas, automatizaciones simples y nuevas formas de organizar información y procesos.

Fue un proceso práctico, paso a paso, donde pude descubrir cómo funciona el mundo no-code y cuánto ha evolucionado en los últimos años.

A medida que avanzaban las clases y lograba pequeños resultados —automatizar algo simple, ordenar datos, visualizar información— las herramientas empezaban a hacer sentido.

En medio de ese proceso recordé algo: años atrás había aprendido a trabajar con Qualtrics y a diseñar dashboards. En ese momento no lo sabía, pero ese aprendizaje previo me había dado algo más valioso que la herramienta en sí: la lógica de pensar en sistemas.

Esa base me permitió entender más rápido muchas de estas nuevas herramientas.

Fue entonces cuando me di cuenta de algo que escucho cada vez más en conversaciones con profesionales y equipos:

el ritmo del aprendizaje profesional cambió.

Hoy aprendemos distinto.

Y, sobre todo, aprendemos más rápido.

También pensé algo más: probablemente en dos o tres años estas herramientas ya no serán las más usadas. Serán otras. Pero la capacidad que desarrollé al aprenderlas —esa capability— me permitirá aprender las siguientes con mayor facilidad.

Sin embargo, este cambio trae consigo una tensión que rara vez discutimos abiertamente:

¿cómo sostener el aprendizaje continuo sin caer en el agotamiento?

El nuevo imperativo: aprender durante toda la vida

Durante mucho tiempo el desarrollo profesional seguía una lógica relativamente estable.

Estudiábamos una carrera, adquiríamos experiencia y luego profundizábamos en ese campo durante muchos años. El conocimiento tenía una vida útil larga.

Quizás hayas escuchado a algún compañero decir después de graduarse:

"Listo. Nunca más vuelvo a estudiar."

Hoy ese modelo está cambiando.

El World Economic Forum en el 2023 estimó que cerca del 44 % de las habilidades necesarias para el trabajo cambiarán antes de 2027. Esto significa que millones de profesionales necesitarán actualizar o desarrollar nuevas capacidades varias veces a lo largo de su carrera.

El concepto de lifelong learning —aprendizaje a lo largo de la vida— dejó de ser una aspiración educativa para convertirse en una necesidad profesional.

Pero el cambio más interesante no es solo cuánto aprendemos.

Es cómo aprendemos.

Del aprendizaje lineal al aprendizaje acumulativo

Tradicionalmente imaginábamos el aprendizaje como un proceso lineal:

Estudiar durante años → acumular conocimiento → aplicarlo durante décadas.

Hoy el aprendizaje se parece más a un sistema acumulativo y modular.

Cada nueva habilidad se apoya en capacidades previas.

Cuando alguien aprende una nueva herramienta digital, por ejemplo, rara vez empieza completamente desde cero. Utiliza capacidades que ya posee:

  • pensamiento sistémico
  • resolución de problemas
  • comprensión de procesos
  • lectura del contexto organizacional

La literatura sobre learning agility, desarrollada por investigadores como Michael Lombardo y Robert Eichinger, describe precisamente esta capacidad: la habilidad de aprender rápidamente de nuevas experiencias y aplicar ese aprendizaje en contextos distintos.

Las personas con alta learning agility no necesariamente saben más que los demás.

Pero aprenden más rápido porque conectan lo nuevo con lo que ya saben.

En ese sentido, el aprendizaje profesional se parece cada vez más a un sistema de capas, donde cada capability amplía la siguiente.

De la maratón a los sprints de aprendizaje

Este cambio también modifica el ritmo del aprendizaje.

Durante mucho tiempo imaginamos el desarrollo profesional como una maratón educativa: formación prolongada seguida de una aplicación relativamente estable del conocimiento.

Hoy el aprendizaje se parece más a una serie de sprints (ciclos cortos de aprendizaje).

Aprendemos algo nuevo porque lo necesitamos ahora. Lo probamos. Lo aplicamos. Lo conectamos con otras herramientas. Y seguimos avanzando.

Este patrón se parece mucho a lo que en innovación se conoce como aprendizaje iterativo: ciclos cortos de experimentación, feedback y adaptación.

El problema no es que los ciclos sean más cortos.

El problema aparece cuando los sprints se convierten en una maratón sin pausas.

El riesgo silencioso: el burnout de aprendizaje

El aprendizaje continuo suele presentarse como algo positivo y necesario.

Pero cada vez más profesionales describen una sensación distinta: fatiga de aprendizaje.

Siempre hay algo nuevo que dominar.

Una nueva tecnología. Un nuevo framework. Una nueva herramienta.

Para muchas personas esto representa un cambio de paradigma importante. No es necesariamente lo que imaginaban cuando terminaron la universidad o comenzaron su carrera profesional.

Es normal que ese cambio genere resistencia.

A veces aparecen emociones que recuerdan a la curva de Kübler-Ross frente al cambio:

Negación. Enojo. Frustración. Negociación. Aceptación.

“¿Por qué tiene que ser así?” “Yo no quería esto.” “No tengo ganas de hacer otro curso más.”

¿Te suena familiar?

Identificar en qué etapa estamos —o en cuál se encuentra nuestro equipo— puede ayudar a gestionar mejor este proceso.

Porque la emoción tiene una relación directa con la motivación y la actitud hacia el aprendizaje.

Y muchas veces no nos damos un minuto para reconocer qué emoción está presente.

Aprender sin pausa también tiene costos

Ahora pensemos en la intensidad.

Aprender. Aprender. Aprender.

¿En qué momento se integra todo eso?

La investigación sobre desempeño humano y recuperación muestra algo interesante.

Estudios del Human Performance Institute y de INSEAD señalan que los periodos de alto rendimiento requieren ciclos alternados de intensidad y recuperación. Cuando la intensidad se vuelve continua, el rendimiento termina deteriorándose.

El mismo principio aplica al aprendizaje.

Pensemos en un deportista de alto rendimiento. Así como debe darlo todo en competencia, también necesita periodos de recuperación entre temporadas.

El aprendizaje funciona de manera similar.

No aprendemos mejor cuando estamos permanentemente bajo presión de actualización.

Aprendemos mejor cuando el aprendizaje tiene:

  • propósito
  • aplicación
  • pausas de integración

En otras palabras, el problema rara vez es aprender demasiado.

El problema es aprender sin sentido claro o sin tiempo para integrar lo aprendido.

Por eso es importante que las organizaciones transmitan con claridad por qué el reskilling y el upskilling son importantes.

Cuando los cursos se realizan solo por cumplir —o se consumen en velocidad 1.5 para terminar más rápido— el aprendizaje pierde sentido.

Algunas preguntas incómodas

Este cambio también plantea preguntas interesantes.

Si hoy fuera un estudiante de último año de colegio:

¿cómo vería la elección de una carrera?

¿Pensaría que esos cuatro o cinco años de estudio me prepararán para toda mi vida profesional?

¿Vale la pena estudiar si los ciclos de cambio son cada vez más cortos?

¿Y qué pasa si la profesión que elijo va a cambiar varias veces a lo largo de mi carrera?

Son preguntas incómodas, pero necesarias.

Aprender sin agotarnos

Si el aprendizaje continuo ya no es opcional, entonces el desafío no es solo qué aprender, sino cómo sostener ese aprendizaje en el tiempo.

Porque cuando aprender se vuelve una obligación permanente, sin pausas ni sentido claro, aparece otro fenómeno del que se habla poco: el burnout de aprendizaje.

Aprender demasiado rápido, sin integrar lo aprendido, puede generar frustración, resistencia o desmotivación.

Por eso, quizás la pregunta importante no es solo cuánto debemos aprender, sino:

  • ¿estamos aprendiendo con propósito o solo acumulando herramientas?
  • ¿estamos integrando lo aprendido o saltando al siguiente curso?
  • ¿estamos creando espacios para recuperar energía entre un sprint de aprendizaje y el siguiente?

Estas preguntas no son solo individuales.

También son organizacionales.

Porque si el mundo del trabajo exige reskilling y upskilling constantes, las empresas también necesitan diseñar culturas de aprendizaje sostenibles, donde el aprendizaje tenga sentido, aplicación y espacio para consolidarse.

Bibliografía y fuentes

World Economic Forum. Future of Jobs Report. https://www.weforum.org/publications/the-future-of-jobs-report-2023/

INSEAD Knowledge. Why recovery cycles are essential for high performance.

Human Performance Institute. Energy Management and Performance Research.

Lombardo, M. & Eichinger, R. Learning Agility: Unlock the Lessons of Experience.

Sonia Igei

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